El Programa Regional de Madurez se implementa en la región desde hace más de treinta años y se desarrolla de manera articulada entre el sector público y privado, con coordinación científica del INTA. A través de muestreos periódicos en chacras, se evalúan parámetros como firmeza, contenido de azúcares y evolución fisiológica de la fruta, información que permite elaborar el calendario de cosecha que orienta a los productores en una de las decisiones más sensibles de cada campaña.
La experiencia acumulada consolidó al Programa Regional de Madurez como un pilar de la fruticultura regional, ya que garantiza que la fruta sea cosechada en el punto justo de madurez, resguardando la calidad del producto, asegurando que la cosecha en el momento correcto asegura la mejor forma de consumo y la mejor situación para enviar a los diferentes destinos fortaleciendo la posición de Río Negro en los mercados internos y de exportación.

El cumplimiento del calendario, además de orientar al productor, protege también al consumidor frente a cosechas anticipadas que puedan afectar la condición y el sabor de la fruta y generar distorsiones dentro de la cadena comercial.