El 911 RN Emergencias fue alertado sobre el robo del Toyota Yaris en una vivienda ubicada sobre calle Pastor Bowdler 37. El dueño del vehículo todavía intentaba entender cómo había desaparecido el auto, cuando una herramienta clave empezó a marcar el camino: el GPS instalado en el rodado.
A partir de las coordenadas brindadas por el GPS, los uniformados comenzaron a seguir la señal que apuntaba directamente hacia la zona del barrio La Alameda. En cuestión de minutos, una comisión policial llegó hasta una vivienda ubicada en la esquina de Scalabrini Ortiz y una calle paralela al desagüe Circunvalación.
El Toyota estaba oculto dentro del predio, tapado cuidadosamente con nylon y media sombra, en un intento evidente de evitar que fuera detectado desde el exterior. El improvisado escondite llamó inmediatamente la atención de los investigadores, que sospechan que los delincuentes buscaban “enfriar” el vehículo antes de moverlo, desarmarlo o incluso modificarle la patente.
Sin embargo, cuando los efectivos ingresaron al lugar, se encontraron con otro dato inquietante: no había nadie en la vivienda.
Además, el rápido recupero del auto volvió a dejar en evidencia cómo la tecnología se transformó en una herramienta clave para las investigaciones policiales. En este caso, el GPS permitió seguir el rastro del vehículo prácticamente en tiempo real y llegar al escondite antes de que desapareciera del circuito ilegal.