El episodio comenzó cerca de las 6.46, cuando desde el Centro de Monitoreo se observó a cuatro hombres caminando por una calle colectora en dirección a un sector urbano. La escena no pasó desapercibida: tres vestían ropa oscura y uno llevaba una prenda llamativa, además de un objeto apoyado sobre el hombro. Ese detalle, captado en tiempo real, encendió la alerta del operador, que decidió dar aviso inmediato a la unidad policial más cercana.
A partir de ese momento, la respuesta fue casi simultánea. Mientras el móvil de la Comisaría 29° se dirigía al lugar, las cámaras continuaban siguiendo cada movimiento. Fue entonces cuando los individuos, al advertir la presencia de los uniformados, arrojaron distintos objetos a la vía pública y se dispersaron. Tres de ellos intentaron escapar a pie hacia calles internas, mientras que el restante optó por seguir caminando como si nada ocurriera.
Sin embargo, la coordinación entre el monitoreo y los efectivos en la calle resultó clave. Con la información precisa sobre los desplazamientos, se inició una persecución que terminó minutos después con la aprehensión de uno de los involucrados en una intersección cercana. Se trata de un hombre mayor de edad, quien quedó a disposición de la Fiscalía de San Antonio Oeste bajo la figura de encubrimiento.
Más tarde, ya con la situación controlada, se confirmó el secuestro de una amoladora de banco, una herramienta que habría sido descartada durante la huida y cuyo origen está siendo investigado. Este elemento fue incorporado a la causa como evidencia, mientras avanzan las diligencias para determinar si está vinculado a algún hecho previo.
Por otro lado, si bien no se logró dar con el resto de los sospechosos, el procedimiento permitió cortar una maniobra que presentaba indicios claros de delito. En este sentido, desde el Ministerio de Seguridad y Justicia destacaron el rol activo del operador que, con atención y criterio, detectó una situación irregular antes de que escalara.
Finalmente, el caso vuelve a poner en valor el trabajo silencioso que se realiza desde los centros de monitoreo y la importancia de la articulación con la Policía en el territorio. Cuando la tecnología y la respuesta humana se combinan con rapidez, los resultados se ven: prevención, intervención y una acción concreta que evitó que el hecho quedara impune.